¿Por qué elegir EPAE?
En EPAE sabemos cuál es la formación que vas a necesitar si quieres incorporarte al mundo laboral o quieres renovar tus conocimientos. Por eso, diseñamos los temarios de nuestros cursos de contabilidad con un enfoque primordialmente práctico.
Nuestros cursos de contabilidad en Granada están plenamente orientados a la incorporación del alumnado al mercado laboral. Aprenderás las destrezas y conocimientos imprescindibles y sentirás que llevas meses trabajando en una asesoría real.
Te enseñaremos como a un futuro compañero de profesión, con la intención de que puedas quedarte solo en el puesto de trabajo con absoluta tranquilidad.
Desde EPAE, a través de nuestros cursos de contabilidad en Granada, tenemos el compromiso de formar a los futuros profesionales del sector con las últimas herramientas dentro del campo de la contabilidad y fiscalidad.
Además, ofrecemos una atención personalizada e individual a cada alumno. Tendrás a tu disposición un tutor personal que hará un seguimiento de tu evolución y podrá resolver todas tus dudas y corregir tus tareas.
Contacta con nosotros
Buscar cursos rapidos de contabilidad no es buscar un atajo, casi nunca. Es buscar una respuesta a una pregunta muy concreta: en cuánto tiempo voy a poder hacer algo útil con esto. Quien busca un curso rápido de contabilidad suele tener una entrevista prevista, un puesto que se le queda grande o un negocio que ya no puede seguir llevándose con una hoja de cálculo, y lo que necesita saber es dónde está la línea entre ir deprisa y hacerlo mal. La respuesta está dentro de la selección de Cursos De Contabilidad en formato digital.
Esa línea existe y aquí la contamos sin adornos. En EPAE trabajamos tres áreas y nada más, con A3 Software incluido en la matrícula, sesiones en vivo y el apoyo de un tutor personal durante todo el recorrido. En ese catálogo conviven el programa que lo abarca todo y el recorrido centrado en la herramienta profesional. Llama al +34 91 005 95 77 o escribe a info@epae.es y te decimos cuánto necesitas tú, que no es lo mismo para todos.
Hay una parte que se coge antes de lo que la gente cree. Entender qué es una cuenta, cómo se ordena en el plan general de contabilidad, por qué cada operación toca dos sitios y cómo se lee un mayor son conocimientos básicos de contabilidad que cualquier persona despierta maneja en pocas semanas si los trabaja con casos y no con definiciones.
Y hay otra parte que no se acelera por mucho que se quiera. El criterio para decidir qué hacer cuando la operación no encaja en ningún ejemplo del manual llega con repetición, no con horas de vídeo. Ahí entran los cambios normativos, las operaciones a caballo entre dos ejercicios y todo lo que obliga a razonar en lugar de copiar. Aprender a registrar es rápido; adquirir criterio, no tanto.
La consecuencia práctica es simple: un recorrido corto sirve para empezar a trabajar con supervisión, y eso ya es muchísimo. Lo que no hace es convertir a nadie en responsable del cierre en un mes, y quien te prometa eso te está vendiendo humo. Nosotros preferimos decirlo antes de que pagues.
Por eso el primer paso aquí no es apuntarte, es una llamada de diez minutos en la que medimos tu punto de partida y tu disponibilidad real. De ahí sale una recomendación concreta, y a veces es que te conviene un recorrido distinto del que traías pensado.
El primer tramo de un curso de contabilidad básica cubre los fundamentales de la contabilidad: el patrimonio, la ecuación básica, el cuadro de cuentas y la mecánica del registro diario. Con eso, y con la práctica suficiente, ya se puede llevar el día a día de una pequeña empresa bajo revisión de alguien con más oficio. Es el punto en el que un curso online de contabilidad empieza a devolver lo invertido, y por eso conviene elegirlo bien: pídenos el programa y compáralo con lo que estés mirando.
Un primer tramo bien planteado no se queda en la teoría de la partida doble. Incluye los libros contables y el ciclo contable completo, para que el alumno sepa dónde acaba cada apunte que hace, y trabaja el proceso contable entero sobre un caso real hasta llegar al final del ejercicio. Los básicos de la contabilidad se entienden de verdad cuando se ven las consecuencias de haberlos hecho mal en marzo.
Ese es el punto en el que la mayoría de quienes buscan rapidez pueden parar y empezar a trabajar. Y también el momento de saber qué queda por delante, porque el mercado paga bastante más al que cierra que al que registra. Esa base abre la puerta; lo demás decide hasta dónde se llega. Si lo que necesitas ahora es justo eso, entrar y defenderte, es el tramo por el que conviene empezar y se puede tener resuelto antes de lo que crees.
El salto de ahí al tramo superior no es cuestión de contenidos, es cuestión de responsabilidad. Los recorridos cortos llegan justo hasta ahí, y el salto se nota el día en que nadie revisa lo que haces y la firma es tuya, o el día en que hay que explicar a dirección por qué el resultado no es el que esperaban.
En ese tramo entran la contabilidad financiera completa, las operaciones que no son rutina, deterioros, provisiones, operaciones con el exterior, y la formulación de las cuentas anuales. Quien llega hasta ahí puede optar a acceder a mejores puestos, porque hay mucha gente que sabe registrar y bastante menos que sabe cerrar. Ese nivel no es un adorno del currículo: es lo que cambia la banda salarial, y por eso la contabilidad avanzada se paga distinto.
No todo el mundo necesita llegar. Quien lleva la contabilidad empresarial de su negocio muchas veces tiene bastante con la primera parte y con saber qué preguntarle a su asesor. Por eso la recomendación se hace caso por caso: profundizar en el estudio tiene sentido cuando hay un objetivo profesional detrás, no porque el programa sea más largo. Cuéntanos a qué aspiras y te decimos dónde está tu punto de parada razonable, sin venderte tramo de más. Esa conversación no compromete a nada y ahorra meses de estudio mal orientado.
Toda nuestra enseñanza es online, y conviene precisar qué significa eso aquí, porque en el mercado hay dos modelos muy distintos con el mismo nombre. Uno entrega un temario en pdf y una plataforma con vídeos: barato de producir, cómodo de vender y muy difícil de terminar. El otro da clase de verdad, en directo, con alguien al otro lado que responde.
El nuestro es el segundo. Damos las sesiones en directo y en varias franjas horarias, y todas quedan guardadas en el aula virtual, así que se pueden repasar tantas veces como haga falta, y el material queda disponible mientras dure el itinerario. Estudiar con esa estructura sale más rápido por un motivo poco glamuroso: se pierde mucho menos tiempo atascado.
La otra pieza es el tutor. Cada alumno tiene uno asignado que corrige sus entregas y le dice exactamente dónde se ha equivocado, que es lo que separa un curso online que se termina de uno que se abandona en la tercera semana. El equipo docente viene del ejercicio profesional, no de la academia pura, y eso se nota en el tipo de ejemplos que pone.
Nada acorta tanto el camino como practicar en el mismo sitio donde luego se trabaja. Ahí está la diferencia real entre un programa que se sigue y otro que se abandona. Por eso el software entra pronto y va incluido: se trabaja con A3, uno de los programas más extendidos en despachos y departamentos de administración de este país.
Encarar el estudio de la contabilidad con la herramienta delante cambia la proporción del esfuerzo. Los asientos repetitivos dejan de comer tiempo, los listados salen solos y las horas se dedican a decidir y a comprobar, que es donde está el avance real. Se hacen numerosos ejercicios encadenados sobre el mismo caso hasta que el ciclo contable se convierte en un automatismo y no en un esquema que repasar.
Hay un efecto añadido que interesa a quien busca empleo con prisa: en la entrevista, poder decir que has trabajado con el programa que ellos usan vale más que una lista de temas estudiados. La formación contable que se nota es la que se demuestra delante de una pantalla.
Quien acaba se lleva un diploma acreditativo que recoge la formación recibida y el detalle de lo trabajado. En el itinerario largo la titulación es además homologada universitaria, que es lo que conviene cuando hay que demostrar el nivel ante alguien que no te conoce de nada.
Conviene tener claro qué papel juega ese documento. En los procesos de selección del sector privado, la credencial abre la puerta y la prueba práctica decide. Se certifica lo que has estudiado, sí, pero lo que contratan es que sepas cuadrar un mes sin ayuda. Nadie discute un diploma; lo que se comprueba es la mano. Por eso el programa dedica la mayor parte del tiempo a supuestos y no a pruebas de evaluación de memorizar: las correcciones son la evaluación.
Sumado al cv, el efecto es doble. Por un lado mejora la empleabilidad inmediata, porque hay demanda constante de perfiles que sepan llevar libros. Por otro ordena la carrera profesional: quien empieza registrando y a los dos años cierra ejercicios completos tiene un recorrido que se explica solo en una entrevista. Para quien quiera ir más lejos existen luego itinerarios de postgrado en el mercado, pero eso es otra conversación y bastante más adelante.
Encaja para quien tiene una fecha. Una incorporación, una entrevista, un cambio de puesto interno, un trimestre que ya no puede seguir llevando en Excel. Si estás trabajando y el tiempo es el recurso escaso, este planteamiento tiene sentido porque concentra lo que de verdad se usa y deja lo demás para después.
Encaja también para quien necesita adquirir conocimientos suficientes para hablar de igual a igual con su gestor. En una pyme, entender los números propios es lo que permite discutir un presupuesto, negociar con el banco o decidir una inversión con criterio; con unas pocas semanas de trabajo serio podrás adquirir conocimientos de finanzas suficientes para eso, y para eso no hace falta el itinerario completo.
No encaja, y lo decimos abiertamente, para quien aspira a llevar la responsabilidad plena de una sociedad sin nadie encima en cuestión de semanas. Ahí hacen falta más horas de estudio y más práctica corregida, y quien te diga lo contrario no te está haciendo un favor. Cuando alguien nos plantea ese objetivo con ese plazo, lo que hacemos es proponer el recorrido que sí lo consigue, aunque sea más largo, porque preferimos un alumno que termina a uno que se apunta y se frustra. Las plazas de cada horario son limitadas, de modo que conviene avisar con tiempo si ya sabes cuándo quieres empezar.
¿En cuánto tiempo podré llevar las cuentas de una empresa pequeña?
Depende de la base de partida y de las horas semanales reales, y por eso no damos una cifra de folleto. Lo que sí hacemos es medirlo contigo antes de empezar: con tu punto de partida y tu disponibilidad se puede estimar con bastante precisión cuándo empezarás a trabajar con supervisión y cuándo podrás hacerlo solo. Si el plazo que necesitas no cuadra con lo que se puede aprender, te lo decimos.
¿Hace falta base previa para empezar?
No hace falta. Quien llega sin nada entra por el bloque de introducción y quien ya tiene habilidades y conocimientos del área se salta esa parte y va directo a la práctica. Al empezar se valora el punto de entrada con ejercicios reales, no con una conversación, porque la gente suele infravalorar o exagerar lo que sabe y eso descoloca el itinerario entero.
¿Qué incluye el programa y cuántas horas lectivas tiene?
Entran las clases en vivo, el aula virtual con las grabaciones y el material, la corrección personal de los supuestos y el software profesional con el que se practica. Ese dato depende del itinerario que elijas, y te lo detallamos por teléfono con el programa concreto delante en lugar de darte una cifra que luego no encaje con tu caso.
¿Se puede compaginar con un trabajo a jornada completa?
Es lo más habitual entre nuestros alumnos. Las sesiones se dan en varios horarios y quedan grabadas, así que la asistencia rara vez es el problema; lo es encontrar el hueco para practicar. Cuando una semana viene torcida, el tutor reorganiza las entregas: importa más que llegues al final con el criterio hecho que cumplir un calendario al día.
¿Cómo elijo entre vuestros programas si no sé cuál me conviene?
Llamando y contándonos a dónde quieres llegar. El catálogo del área es amplio a propósito, porque no es lo mismo querer entender tus propias cuentas que preparar una entrada en un despacho, y aconsejar sin preguntar es la mejor forma de equivocarse. En diez minutos te decimos cuál encaja, qué conocimientos necesarios te faltan y por dónde empezar. Si lo tienes claro, reservamos plaza en el grupo del horario que te vaya bien.
Si lo que buscas con un recorrido corto es destacar en el mercado laboral de una vez y llevas tiempo dándole vueltas, el paso siguiente no es leer otra comparativa: es hablar con alguien que conozca el sector y te diga la verdad sobre los plazos. Fórmate con un plan hecho a tu medida en lugar de con el primer programa que prometa resultados en un mes. Escribe a info@epae.es o llama al +34 91 005 95 77, y si el mundo laboral te aprieta con una fecha concreta, dilo en la primera frase: trabajamos con esa fecha delante.




