¿Por qué elegir EPAE?

En EPAE sabemos cuál es la formación que vas a necesitar si quieres incorporarte al mundo laboral o quieres renovar tus conocimientos. Por eso, diseñamos los temarios de nuestros cursos de contabilidad con un enfoque primordialmente práctico.

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Nuestros cursos de contabilidad en Granada están plenamente orientados a la incorporación del alumnado al mercado laboral. Aprenderás las destrezas y conocimientos imprescindibles y sentirás que llevas meses trabajando en una asesoría real.

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Te enseñaremos como a un futuro compañero de profesión, con la intención de que puedas quedarte solo en el puesto de trabajo con absoluta tranquilidad.

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Desde EPAE, a través de nuestros cursos de contabilidad en Granada, tenemos el compromiso de formar a los futuros profesionales del sector con las últimas herramientas dentro del campo de la contabilidad y fiscalidad.

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Además, ofrecemos una atención personalizada e individual a cada alumno. Tendrás a tu disposición un tutor personal que hará un seguimiento de tu evolución y podrá resolver todas tus dudas y corregir tus tareas.

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Un negocio puede funcionar durante meses sin que nadie mire los libros, y aun así seguir facturando y pagando nóminas. El problema aparece de golpe, casi siempre en el peor momento: cuando hay que justificar una operación de hace año y medio, cuando el banco pide algo más que un extracto o cuando llega un requerimiento y toca demostrar, papel a papel, que cada apunte tiene detrás un documento. Un curso registros contables enseña precisamente lo que evita esa escena: llevar el rastro de todo lo que pasa por la empresa de forma ordenada, completa y defendible. Está dentro de los Cursos De Contabilidad.

En EPAE llevamos las áreas contable, fiscal y laboral y nada más, con A3 Software incluido en la matrícula, con clases en vivo y tutor propio que corrige el trabajo de cada alumno. En esa misma área conviven el recorrido completo de asesoría, la parte centrada en el programa profesional y los itinerarios más cortos, cada uno pensado para un punto de partida distinto. Para saber por dónde te toca empezar, llama al +34 91 005 95 77 o escribe a info@epae.es.

Antes de manejar un programa conviene tener claras las bases, porque lo que se automatiza mal se arrastra durante años. Registrar consiste en dejar constancia ordenada de cada hecho que afecta al patrimonio: una venta, una compra, un préstamo, una nómina, una amortización. Cada uno de esos hechos entra por un documento y sale convertido en información. Ahí caben todas las transacciones financieras del periodo, las grandes y las de tres euros, porque el sistema solo funciona si está completo: un solo movimiento sin registrar descuadra el conjunto y obliga a rehacer el trabajo de semanas. Y dentro de ese conjunto interesa especialmente el flujo de ingresos y gastos, que es el que acaba explicando el resultado.

El método contable de partida doble es la regla que hace que todo cuadre, y su lógica es sencilla de enunciar aunque cueste automatizarla: nada entra sin que algo salga. Llevar la partida doble al registro diario es lo que mantiene el equilibrio del sistema y permite que, al final, el balance de comprobación demuestre que no falta ni sobra nada. Los principios contables que sostienen ese método, devengo, empresa en funcionamiento, prudencia, uniformidad, no son teoría decorativa: son los que deciden en qué ejercicio va cada operación cuando la fecha de la factura y la del servicio no coinciden.

Todo eso ocurre dentro del marco del plan general de contabilidad, que fija el cuadro de cuentas y los criterios de valoración. El plan general contable no se memoriza, se usa: se aprende a buscar la cuenta correcta y a justificar por qué esa y no otra, que es la habilidad que de verdad se paga en un despacho.

Conviene situar también el mapa completo, porque la palabra contabilidad se usa para cosas distintas. La contabilidad financiera es la que produce las cuentas que salen de la empresa y llegan al Registro, al banco o a Hacienda, y es la que se trabaja en este programa. Hay otra rama, la de costes, que mira hacia dentro para saber cuánto cuesta cada producto o cada servicio y que responde a preguntas de dirección, no de cumplimiento. Las dos se alimentan del mismo registro diario, y ese registro es exactamente el objeto de este curso: si la base está mal montada, las dos salen mal.

Los libros contables no son una elección de estilo. La normativa mercantil obliga a llevar el libro diario y el libro de inventarios y cuentas anuales, a legalizarlos en el Registro Mercantil y a conservarlos durante los años que marca la ley junto con los justificantes que los respaldan. Ese bloque mercantil y contable es el que muchos profesionales autodidactas se saltan, y es justo el que se revisa cuando hay una inspección.

Junto a los obligatorios están los libros auxiliares, que no exige la norma pero sin los cuales la gestión se vuelve imposible: mayores por cliente, registros de IVA soportado y repercutido, control de inmovilizado, conciliaciones bancarias. Cumplir con las obligaciones formales es el mínimo; llevar bien los auxiliares es lo que permite responder en cinco minutos a la pregunta de cuánto debe un cliente concreto.

Hay además una dimensión que rara vez se enseña y que aquí se trabaja expresamente: la responsabilidad y la confidencialidad de quien maneja esa información. La confidencialidad en los registros contables no es un consejo de buena educación, es una obligación profesional con consecuencias, y existe una figura penal, el llamado delito contable, para quien lleva doble contabilidad u oculta información con el fin de defraudar. El código deontológico de la profesión añade el resto: qué se puede comentar, con quién y en qué condiciones.

Este bloque es, en la práctica, el que más tranquiliza a quien contrata. Un responsable de administración no busca a alguien que sepa teoría, busca a alguien que no le vaya a crear un problema formal, y eso se demuestra sabiendo qué libro toca, cuándo se legaliza y qué hay que conservar. Si ahora mismo llevas los libros por intuición y quieres dejar de hacerlo, este es el punto por el que conviene empezar: pregúntanos y te decimos si tu caso necesita el itinerario completo o solo este tramo.

El temario sigue el orden en el que se trabaja de verdad, no el de un índice académico. Arranca por los fundamentos de la contabilidad y el cuadro de cuentas, sigue por el registro ordenado de operaciones, entra en la contabilidad del iva y en el tratamiento de las facturas emitidas y recibidas, y termina en el cierre del ejercicio y las cuentas anuales.

Las unidades se apoyan en supuestos reales cedidos por despachos colaboradores, siempre sin los datos de sus clientes: una empresa con su actividad, sus proveedores, su iva trimestral y sus incidencias. El alumno arrastra ese caso durante todo el itinerario, de forma que el ciclo contable no se explica, se recorre entero.

El material de apoyo acompaña cada bloque con esquemas de cuentas, plantillas de conciliación y los enunciados de los supuestos. No es un manual que se descarga y se olvida: cada entrega se corrige una a una, con el comentario de qué está mal planteado y por qué, que es la única forma de adquirir habilidades contables y no solo información. Esa formación práctica es la que distingue a quien ha leído sobre el tema de quien ya lo ha hecho.

Quien busca este contenido se encuentra a menudo con el código mf0981_2, que identifica un módulo formativo dentro de un certificado de profesionalidad de la administración pública, gestionado en su día por el SEPE. Conviene saber qué es para no confundirse al comparar: el enunciado oficial de ese módulo habla de utilizar aplicaciones informáticas de contabilidad registrando las operaciones necesarias para el registro de las transacciones económicas de acuerdo con las normas contables en vigor. Ese enunciado del mf0981_2 registros contables describe bien la tarea, aunque se quede corto en lo que más cuesta aprender, que es el criterio.

Nuestra formación es la vía especializada y práctica, no la reglada, y la diferencia está en el acompañamiento: aquí hay clases en vivo, tutor asignado y corrección personal de cada supuesto. Esa corrección es lo que se paga y lo que no se encuentra en un temario suelto: alguien con oficio mirando tu trabajo y diciéndote dónde te has equivocado antes de que ese error llegue a una declaración presentada, que es cuando corregirlo deja de ser gratis y empieza a costar tiempo, explicaciones y, a veces, un recargo.

Ninguna empresa lleva hoy sus libros a mano, así que las aplicaciones informáticas no son un añadido del programa: son el sitio donde ocurre el trabajo. Aprender a aplicar el método contable dentro de un programa profesional cambia por completo la velocidad y, sobre todo, el tipo de error que se comete.

Trabajamos con A3, que es uno de los programas de contabilidad más extendidos en despachos y departamentos de administración, y está incluido en la matrícula. El alumno practica sobre el mismo entorno que se va a encontrar en su puesto: alta de cuentas, asientos predefinidos, punteo de bancos, libros de IVA y salida de listados. Llevar las cuentas dentro de la herramienta también enseña algo que no aparece en ningún manual, que es cómo se revisa lo que el programa hace por su cuenta.

De ahí sale la parte que interesa a quien decide. La información financiera ordenada permite conocer la situación financiera real de la financiera de una empresa en cualquier momento, no solo en marzo, y esa es la base de la gestión financiera y de la toma de decisiones estratégicas. Las técnicas y herramientas que se manejan aquí son las mismas que usa cualquier departamento de administración, y con el registro de operaciones al día se puede evaluar la rentabilidad y eficiencia de cada línea de negocio, detectar áreas de mejora y comparar la eficiencia de la empresa entre ejercicios. Sin él solo se puede opinar.

Conviene decir también qué papel juegan aquí los asientos contables, que es el detalle del que se ocupa otra parte del itinerario: aquí se trabaja el sistema completo de registro y los libros que lo componen, y la mecánica concreta de cada apunte se profundiza en su propio programa.

La formación a distancia clásica consiste en entregar un material y dejar al alumno solo con él. Funciona para repasar algo que ya se sabe y falla para aprender un oficio nuevo, porque cuando aparece la duda no hay a quién preguntar y el avance se detiene ahí.

Nuestro curso online funciona al revés: las clases se dan en vivo, en varios horarios, y quedan grabadas en el aula virtual para repasarlas. La modalidad online con tutor asignado permite aprender a su propio ritmo en la parte de práctica, que es donde cada uno necesita un tiempo distinto, sin perder el acompañamiento en la parte de criterio, que es donde casi todos necesitan lo mismo.

Esa combinación es lo que hace viable la formación online para quien trabaja. Se sigue la sesión el día que toca o se ve grabada esa noche, se entrega el supuesto cuando se puede y se recibe la corrección con nombre y apellidos. El aula queda disponible durante todo el itinerario, así que el material no caduca al terminar la clase.

Al acabar se entrega un diploma acreditativo de la formación recibida, con el detalle del contenido trabajado. Somos un centro de formación especializado, no una escuela generalista, y eso se nota en el documento que se entrega. En el itinerario largo, además, la titulación es homologada universitaria, que es el nivel que pesa cuando el objetivo es acreditar la completa formación ante una empresa que no te conoce.

Conviene distinguir dos cosas que suelen mezclarse. Un certificado de una escuela especializada dice que has hecho un programa y qué has trabajado en él. Un certificado de competencia de la vía reglada dice que has superado un módulo oficial con su código. Son documentos distintos, con recorridos distintos, y en el mercado laboral pesan de forma distinta según el puesto: en un despacho privado mira más lo que sabes hacer; en determinados procesos de administración se pide la vía reglada.

Este programa encaja también para quien ya está en el área y busca ampliar tus conocimientos sin dejar el puesto. Es el perfil más habitual junto al de quien entra desde cero, y el recorrido formativo se ajusta en función de esa base de partida.

La pregunta práctica, entonces, no es cuál de los dos documentos es mejor, sino cuál te hace falta a ti. Si tu objetivo es entrar o crecer en un despacho o en un departamento de administración, lo que te va a pedir el entrevistador es que sepas llevar unos libros con la herramienta que usan ellos, y eso es lo que sale de aquí. Cuéntanos a qué puesto apuntas y te decimos con franqueza si este programa te sirve o si te conviene otro.

El registro es la puerta de entrada a un área con salidas claras. Las competencias de esta área están entre las más demandadas del ámbito administrativo precisamente porque el trabajo se puede hacer en remoto y porque toda empresa, del tamaño que sea, necesita a alguien que se ocupe.

Entre los programas que continúan este camino están el itinerario completo de asesoría, el programa de gestión contable y fiscal con la herramienta profesional, y la especialización en impuestos para quien quiera pasar de registrar a asesorar. En el bloque de gestión empresarial hay programas que continúan de forma natural, y dentro del catálogo se elige según a dónde quieras llegar. Para quien ocupa un puesto de experto en gestión o de responsable de administración, lo interesante no es tanto el título como poder auditar lo que hacen otros dentro de la empresa.

Hay además un uso menos evidente. Quien dirige su propia actividad empresarial y tiene la contabilidad externalizada gana mucho entendiendo el sistema: deja de firmar lo que llega y empieza a preguntar por qué la económica de una empresa como la suya arroja ese resultado. Los sistemas de gestión modernos dan datos de sobra; lo que falta casi siempre es el criterio para leerlos, y eso es lo que se adquiere aquí. Para quien viene de administración de empresas y ya tiene la base teórica, este es el paso que convierte los apuntes en oficio.

¿Necesito saber contabilidad antes de empezar?

No hace falta base previa: el programa arranca por los fundamentos y el cuadro de cuentas. Lo que sí conviene es tener claro para qué lo quieres, porque no es lo mismo llevar los libros de tu propia actividad que preparar una entrada en un despacho. En la primera conversación lo miramos y te decimos por dónde empezar, incluso si lo que necesitas es otro de nuestros programas.

¿Esto es formación reglada?

No. Es formación especializada y práctica, con su propio documento acreditativo al terminar. Esa vía reglada tiene su propio itinerario administrativo. Lo aclaramos siempre antes de la matrícula porque son dos caminos que sirven para cosas distintas, y preferimos que elijas sabiéndolo.

¿Qué programa se usa y hay que pagarlo aparte?

Se trabaja con A3, incluido en la matrícula. No hay licencias que buscar ni versiones de prueba que caduquen a mitad de curso: se entra con las claves de alumno y se practica sobre casos preparados. Es el mismo entorno que vas a encontrar en la mayoría de puestos, lo que significa que el primer día en el trabajo no empiezas de cero con la herramienta.

¿Cuánto tiempo semanal hay que dedicarle y qué pasa si me atraso?

Depende del itinerario que elijas, y se mide contigo antes de empezar en lugar de prometerte una cifra genérica. Las clases quedan grabadas y las entregas tienen margen, así que una semana mala no descarrila el curso. Si la cosa se complica de verdad, el tutor reorganiza el calendario de entregas: preferimos que termines más tarde a que lo dejes.

¿Qué incluye la matrícula y cómo reservo plaza?

Incluye las clases en vivo, la entrada al aula virtual, donde quedan las grabaciones y el material mientras dure el itinerario, la corrección personal de tus supuestos y el software con el que se practica. Las plazas de cada horario son limitadas, así que si tienes una fecha en mente conviene avisar con margen: escribe a info@epae.es o llama al +34 91 005 95 77 y te confirmamos disponibilidad, inicio y por qué bloque te tocaría entrar.

Aprender a llevar unos libros completo y actualizado no es un objetivo abstracto: es lo que separa a quien apunta cosas de quien puede registrar y analizar la actividad de una empresa entera y responder por ella. Si quieres dar ese paso con la herramienta profesional delante y alguien corrigiéndote, hablamos cuando quieras.